Sanidad Vegetal: Prevención de Plagas y Enfermedades

Sanidad Vegetal: Prevención de Plagas y Enfermedades

Para la prevención de plagas y enfermedades vegetales, es necesario realizar tareas de mantenimiento como sacar hojas secas y enfermas, tallos en mal estado;  también la poda adecuada; la aireación de la tierra, la observación de las plantas y la detención de los primeros síntomas, etc., son tareas culturales que constituyen la prevención de las enfermedades y de las plagas.

Es fundamental tener presente que se pueden evitar muchas enfermedades en las plantas si se practican las medidas preventivas. Estas se orientan a reparar diversos aspectos del suelo, para lograr en él mejores condiciones físicas y químicas. Las condiciones físicas se refieren tanto al tamaño de las partículas minerales que componen el suelo, como a la organización de las mismas en agregados. Las condiciones químicas del suelo, por otro lado, están relacionadas con el contenido de sales, de nutrientes y materia orgánica, a la reacción o pH, etc.

Es importante evitar los suelos pesados, compactos, gredosos, que dificultan el crecimiento de la planta: impiden el drenaje, producen encharcamientos que desalojan el aire de los poros, finalmente, la pudrición de las raíces y amarillamiento global en las plantas. En general, son ideales los suelos franco-arenosos, sueltos, fáciles de trabajar y con buen drenaje. Se denominan “francos” a aquellos suelos con proporciones ideales entre sus componentes minerales y orgánicos: arcilla, arena, limo, humus; por ejemplo: 20 a 30 % de limo, 30 a 35% de arcilla, 45 a 50% de arena, 2 a 5% de materia orgánica. Estas proporciones son ideales y dan como resultado un suelo bien aireado (25% de aire en los poros) y con la humedad suficiente (25% de agua en los poros). Los suelos francos pueden variar según el predominio mayoritario de algún componente, así pueden ser franco-areno-arcillosos, franco-arcillo-arenosos, franco-arcillosos, franco- arenosos, etc.

Por otro lado, las enmiendas orgánicas mejoran las condiciones químicas y físicas del suelo al intervenir en la formación de agregados (estructura granular) y al liberar ácidos orgánicos en el proceso de descomposición. Estos ayudan a solubilizar compuestos complejos y a transformarlos en nutrientes simples y accesibles a las plantas. La incorporación periódica en enmiendas orgánicas al suelo es una de las medidas preventivas que acompañan a otras labores culturales.

MEDIDAS PARA REDUCIR EL RIESGO DE PLAGAS Y ENFERMEDADES

En lugares con suficiente luz, suelo bien preparado, suelto, con buena cantidad de materia orgánica, buen drenaje, riego periódico y fertilización, las plantas se encuentran en mejores condiciones para resistir el ataque de plagas y enfermedades. Además, tienen más reservas, más defensas, mejor sistema radicular y, por ende, mejor nutrición. Es posible reducir en forma significativa los riesgos para las plantas, si se tienen en cuenta algunas medidas desde el momento mismo de preparar el suelo para la plantación.

PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES DESDE LA PREPARACIÓN DEL SUELO

Suelo:
Prepararlo adecuadamente y mejorar el drenaje. Cubrir el suelo con acolchado de corteza de madera dura para proteger las raíces del frío y del calor. Este acolchado contribuye a mantener la humedad y también a controlar las malezas ya que, al quitarle la luz y el aire, evita su germinación. Al mismo tiempo constituye una forma de conservar el agua del suelo, al disminuir la pérdida de agua por evaporación.

Plantación:
Evitar plantaciones muy densas, ya que cada planta debe tener aire a su alrededor. En plantas de sol, evitar los lugares de sombra. La mejor ubicación es al este, con el sol suave de la mañana.

Fertilizantes:
Incorporar fertilizantes en forma periódica. Fertilizar al comienzo de la primavera con el inicio de las brotaciones. Aplicar un fertilizante de tipo completo en caso de no conocer la deficiencia.

Riegos:
Evitar riegos sobre el follaje, ya que contribuyen al desarrollo de las enfermedades fúngicas. Evitar encharcamientos que producen putrefacción de las raíces.

Poda:
Realizar labores de poda en forma cuidadosa, no podar ramas mayores de 2 cm de diámetro, sin tener motivos concretos, como, por ejemplo, ramas que interceptan lugares, o se entrecruzan con otras, etc. Desinfectar herramientas e implementos con alcohol o lavandina. Aplicar pulverización de oxicloruro de cobre después de la poda y también polisufuro de calcio, muy comunes para rosales y otras plantas.

Control de enfermedades y plagas
Realizar controles diarios de las plantas. Aplicar productos preventivos en primavera, como el caldo bordelés. Aplicar los aceites emulsionables de invierno contra la cochinilla en plantas leñosas caducas (rosal, por ejemplo). Erradicar las malezas de los alrededores.

Bibliografía: Plagas y enfermedades, Martha Álvarez


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